La tijera de podar es una de las herramientas indispensables del jardinero. Sin ella, es muy difícil mantener el jardín en buen estado. Aunque es necesario que esté en perfecto estado cuando se necesita utilizarla, con las lamas afiladas correctamente.

Mantener una tijera de podar es una intervención obligatoria para todo jardinero que se precie. De la calidad de este mantenimiento depende la calidad del trabajo realizado. Las lamas bien afiladas y una articulación correcta y bien engrasada aseguran podas rápidas y adecuadas, que no dañan los vegetales. Además, se hacen sin esfuerzo, lo que limita el cansancio  y evita las tendinitis que suelen acompañar a los trabajos de poda.

Cuidados indispensables

Después de cada uso, todos los restos de savia y deshechos vegetales deben eliminarse con un trapo impregnado en alcohol de quemar. Puede sustituirse por un limpiador específico a pulverizar sobre las lamas. Después de dejarlo actuar unos minutos, la savia y otros restos se eliminan con un papel absorbente o con un paño. El resorte también se debe limpiar.

Una tijera de podar siempre debe abrirse instantáneamente al quitar el cierre de seguridad, pero la lama y la contra lama no deben, sin embargo, estar demasiado flojas ya que no cortarían bien. El perno del eje se aprieta o afloja con una llave adaptada para aumentar o reducir la fricción.

Para que la tijera de podar se abra sin problemas, el eje no debe presentar ficción. Algunas gotas de aceite mineral o un poco de lubricante a base de silicona se suelen poner al nivel del eje. Facilitando el movimiento de las lamas, será la empuñadura la que se alivie durante el trabajo de poda. La tijera de podar debe abrirse sola cuando se quite el cierre de seguridad.

Un filo cortante perfecto, asegura un corte limpio y sin esfuerzo, Para obtenerlo, utilice una piedra de afilar de grano fino, natural o artificial, o un afilador. La piedra se puede usar con agua o con aceite para facilitar la operación hacer el segundo trabajo en seco. En las tijeras de podar de yunque, la lama es rectilínea. El filo tiene un perfil parecido al de un cuchillo. Esto implica un afilado de las dos caras de la lama, respetando ángulo de cada una de ellas. Antes de guardar la tijera de podar, frote las lamas con un trapo impregnado en aceite para protegerlas del óxido. Guárdelas cerrada para evitar choques entre las hojas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *