El agua y el riego

La calidad del agua es hoy en día un requisito que debe tenerse en cuenta más que antiguamente, el volumen y la periodicidad de los riegos dependerán de las necesidades de las plantas en los distintos ciclos, de la evolución climática y de la calidad del suelo.

Sistema de distribución del agua

Riego por aspersión

El riego por aspersión resulta particularmente eficaz y útil cuando lo que se requiere del agua es una acción correctiva.

Este sistema permite conseguir las siguientes ventajas:

  • Posibilidad de regar terrenos de situación irregular.
  • Ahorro considerable del volumen de agua (hasta un 80%), debido a su distribución más uniforme y gradual
  • Posibilidad de regar siempre, incluso cuando se dispone de poco almacenamiento de agua, mediante el uso de reguladores de presión y sistemas de bombeo.
  • Los riegos por aspersión deben llevarse a cabo por la mañana en horas tempranas o al anochecer en verano, en pleno día en invierno.

Riego por goteo

Es un riego <<de ahorro>>. Consiste en suministrar, interrumpidamente o de forma intermitente pequeñas cantidades de agua mediante una red de cañerías perforadas provistas de caños por los que gotea el agua.

Las ventajas de este sistema son:

    • La posibilidad de distribuir el agua únicamente en el espacio explorado por las raíces.
    • Cantidades reguladas que permiten su total absorción sin que se pierda en el subsuelo.
    • Permite eliminar casi todas las malas hierbas entre las hileras de las hortalizas.
    • Se adapta a todo tipo de suelos.
    • Facilidad de programación.
    • Utilización con fines fertilizantes.

Riego por goteo

Este tipo de riego se realiza colocando, a una profundidad de 30cm aproximadamente, cañerías de material poroso en las que circula agua a presión modesta. A medida que la tierra se va secando en torno a los tubos, estos ceden el agua por exudación.

Riego programado

Mediante dispositivos de tiempo se puede realizar con todos los sistemas de distribución, especialmente con los de aspersión y goteo.

 

Los riegos de urgencia o de apoyo

Por diversos motivos puede suceder que las plantas sufran una deshidratación fuerte, que aunque no ponga en peligro su supervivencia dejará secuelas estéticas y fisiológicas.

En este caso, como se debe intervenir lo antes posible, no se pueden tener en cuenta al ciento por ciento las normas del riego, de todos modos hay que seguir unos principios básicos:

  1. Proporcionar sombra a las plantas (con esteras de paja, cartones o periódicos).
  2. Regar con una nebulización de agua a temperatura ambiente y en cantidades muy reducidas.
  3. Repetir operación sólo cuando la anterior cantidad se haya absorbido completamente.

Una vez las plantas hayan sido salvadas, deberán seguir siendo cuidadas hasta que se hayan curado completamente, protegiéndolas y seguir regándolas moderadamente pero con frecuencia.

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